Así como lo ven, y si le ponen un traje rojo, podría ser el viejo pascuero. Pero no lo es. El no recibía cartas. Más bien se dedicó desde los 18 años a escribir artículos periodísticos. Generalmente sobre conflictos y hechos con cierta connotación trágica.
Eso era lo que le gustaba, así como participar, por lo menos, alguna vez en su vida en un hecho bélico.
Así como lo ven en esa foto, podría estar escribiendo alguna historia que cambiaría el curso de la literatura, es más, eso era lo que quería hacer. Y lo hizo. Ernest Hemingway cambió en parte la historia de la literatura, sí que lo hizo.
Sus inicios como periodista
Con sólo 18 años comenzó a trabajar en el periódico Kansas City Star. Según su biógrafo, esta sería su primera lección en el arte de escribir. "Aguardó durante el curso de siete meses de impaciencias, pero quizás éstos fueron los siete meses más importantes de su existencia, siete meses que se convirtieron, en verdad, en un periodo de aprender cómo escribir".
Fue el hermano menor de su padre el que lo ayudó a convertirse en reportero y principalmente en mensajero y en "un chico recién salido de la preparatoria".
Kurt Singer fue su biógrafo, y relata: "Hemingway se precipitó a la redacción del periódico decidido a llevar acabo una tarea de primera clase. Con toda esa actividad y tan grande estímulo, se vio obligado a una nueva disciplina, la del periodista".
Y a la vez nos cuenta más sobre la forma en que aprendió a escribir según las siguientes normas: "Sus superiores, tipos de dos dedos en las teclas, fumador es de puros pésimos, tenían sus fórmulas. Estas eran probadas, verdaderas y sacrosantas. Unas con otras, había 110 reglas que no se podían violar, pero las más importantes eran dos: Primero, utilice frases cortas; y segundo, adquiera un estilo brillante".
Y continúa el relato: "Escriba con palabras de acción. Suprima adjetivos innecesarios. Cuando esté en duda, acorte párrafos. Acorte sentencias. Acorte... acorte... Nunca emplee dos palbras cuando una pueda bastar. Nada de pájaros negros. Nada de grandes tragedias. Todos los pájaros son negros. Toda tragedia es grande. Todo accidente tiene importancia".
Hemingway comentaría después: "Esas reglas fueron las mejores que nunca aprendiera para el negocio de escribir. Jamás las he olvidado. Ningún individuo que tenga un poco de talento, que sienta y que escriba con verdad respecto a lo que pretende decir, puede dejar de escribir bien si se sujeta a ellas".
Sus manera de escribir
Sus costumbres para escribir eran únicas. Escribió utilizando un lápiz, en tanto que permanecía de pie ante una mesa de dibujo para arquitecto. Pero los diálogos los escribía a máquina "con objeto de arrojar los pensamientos con prisa, de apresurar el ritmo y conservarlo a tiempo por la manera en que se forman en la cabeza", confesaría el escritor.
Trabajar sobre una superficie inclinada fue una recomendación de su médico después de un accidente que tuvo en 1930 en que se lesionó la mano y el brazo derechos. De utilizar un lápiz, decía: "Este condenado lápiz, pasado de moda, tranquiliza a uno. Se siente como si se estuviera dibujando un cuadro con palabras. Y el otro extremo del lápiz también es útil; se puede borrar y pulir. Hasta aplicar la palabra exacta".
Escribir no es ningún secreto
Hemingway expresaba: "Escribir, para mí, es arquitectura... no decorado de interior... y el estilo barroco terminó ya! Deseo estremecer al mundo!". Según algunos relatos, dicen que tenía 4663 libros, y que compraba más de un ejemplar si le gustaba. A los periodistas que lo visitaban con motivo de una entrevista les señalaba algunos libros, expresando "me hubiera gustado escribirlo". Nunca sabremos lo que enseño.
Pero sí la forma en que comenzaba los suyos: "Un escritor no necesita mucho de qué partir. Quizás primero que todo una idea, y luego es nuestra propia experiencia y propia imaginación lo que cuenta. Después de eso, la principal tarea es decir lo que uno desea decir del modo en que uno desea decirlo".
Su inspiración, la acción
De esto en la biografía escrita por Kurt Singer, hay una anécdota muy especial. Corría el año 1921 y la historia es la siguiente:
"Sentado en el vestíbulo principal de un hotel recibió, de manos de un muchacho, un sobre en el que se le anunciaba que su primer cuento había sido aceptado por una revista de Nueva Orleans, The Double Dealer. El muchacho flaco y con un calzado muy viejo fue el primero en felicitarlo, y le preguntó: ¿de dónde toma sus ideas y temas para cuentos?. Hemingway se guardó la carta en el bolsillo y dijo: No sentado en mi escritorio. Voy al gimnasio y observo las peleas. Voy al gimnasio y me pongo a practicar con los boxeadores. Allí trato de identificarme con las gentes. Me veo a mi mismo allí entre ellos. Hasta me compenetro del olor del ambiente. Cuando regreso del gimnasio, escribo todas las sensaciones que experimenté en ese sitio. Necesito verlo, sentirlo, olerlo.
En 1923 se publicaría su primer libro titulado "Tres cuentos y diez poemas", en una casa de París, con un tiraje de 300 ejemplares. Y posteriormente con la llegada de la famama Hemingway diría de la crítica: "Hay cosas que son mucho más importantes que todo este fárrago de menudencias". El resto es conocido por todos y es historia.
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Citas: Kurt Singer: Ernest Hemingway, su vida y sus amores. (Editorial Diana, méxico, primera edición 1961)
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