Adios a Mario

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Por Jaime Vives Yañez

Domingo amanece como las tres de la tarde y he  despertado con la noticia del fallecimiento de Mario Benedetti  y ya no podemos más que poner la bandera literaria a media asta y recordar y recomendar al gran poeta y narrador, el segundo grande que pierden las letras uruguayas en pocas semanas tras Idea Vilariño.

Una amiga me comentaba hace escasos días lo impresionada que la había dejado la lectura de La tregua. En efecto, quienes alguna vez tuvieron a Benedetti por un autor "blando" son los que no le leyeron más que tres poemas de amor (y mal contados). Su obra, lo mismo que esa media sonrisa bizca con que solía aparecer en los retratos, escondía en realidad una honda melancolía, un sentido de la vida trágico pero discreto, sin estridencias, que hizo gala del compromiso político y ético antes desde la metáfora (Gracias por el fuego) que en forma de panfleto -pienso de paso en uno de sus relatos, el de una víctima de la dictadura que seguía los pasos de su muy mediocre torturador, y, más allá de la rabia y el ansia de venganza, la sensación que prevalece en mi memoria lectora es de tremenda humanidad, con todo lo bueno y malo que ello conlleva.

Adiós Mario hace unos días dijiste " que el maldito amor se había marchado al carajo... mas  ya no tenias por quien

 o porque vivir" quizás lo dijiste en forma de sortilegio, mas tus palabras se pronunciaron para que su eco siguiese en el Cielo

 

Adiós Cuentista Maravilloso

Adiós Poeta Enamorado....

Adiós Mario.

 

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